El escritorio resulta más fácil de entender cuando relacionas cada sección con una tarea. No necesitas explorar todos los menús el primer día. Empieza con algo concreto, como corregir el título de una página, y localiza el lugar que administra ese contenido. El sitio público y la pantalla administrativa son dos vistas distintas del mismo proyecto.
Entradas suele reunir los artículos fechados y sus categorías o etiquetas. Páginas contiene información como servicios y contacto. Medios es la biblioteca de archivos cargados. Cambiar los datos de una imagen en la biblioteca no siempre modifica su presentación dentro de un artículo que ya existe. Revisa el resultado publicado después de cada tipo de cambio.
Apariencia reúne el tema activo y las herramientas de presentación disponibles. Un tema de bloques puede ofrecer el Editor del sitio; uno clásico puede utilizar el Personalizador y otros controles de menú. Que no aparezca una opción mostrada en un tutorial no significa automáticamente que la instalación esté dañada. Identifica primero el tema y el editor que estás usando.
Separa el contenido de la configuración general
En Ajustes hay decisiones que afectan a toda la instalación. El idioma, la zona horaria, la portada y los enlaces permanentes no son cambios equivalentes a editar un párrafo. Lee qué modifica cada opción antes de guardar. En particular, evita probar otras direcciones del sitio únicamente para ver qué sucede.

El menú también depende de los permisos de tu cuenta. Una persona con función de autor puede escribir entradas sin poder instalar temas ni modificar ajustes generales. Los plugins añaden secciones y algunos proveedores de hosting incluyen paneles propios. Compara la finalidad de cada pantalla, en lugar de esperar una lista idéntica en todas las instalaciones.
En la primera sesión, abre una página existente, identifica el título y el contenido, y sal sin modificar nada. Después visita esa página pública en otra pestaña. Ese ejercicio sencillo muestra la relación entre editar y consultar. Conforme trabajes, anota las rutas que realmente necesitas. Un pequeño mapa de cinco pantallas relevantes resulta más útil que memorizar de golpe todas las etiquetas administrativas.